Vivir del Cuento (En sentido literal)

Siempre he sentido simpatía por las iniciativas emprendedoras, especialmente si muestran cierta innovación. Incluso puedo entender, en el contexto actual de falta generalizada de medios económicos, la lluvia de proyectos de dudosa viabilidad e irregular brillantez para los que nos piden dinero desde las páginas de crowdfunding un pequeño enjambre de hiperactivos creadores que, probablemente a falta de una mejor perspectiva para ganarse la vida, sueñan con reunir el capital necesario para hacer de su idea tres caravelas y zarpar hacia el mundo de la venta al público en busca del Dorado. Estamos en crisis, lo se. Económica, moral y espiritual, lo admito. El mercado de los juegos también la está sufriendo: se modifican los canales de distribución, se crean nuevos conceptos de producto, proliferan las microempresas y nacen una miriada de productos baratos y sencillos. Es el tiempo del ocio de bajo coste. Y a la vez las editoriales lanzan productos a gran velocidad intentando llenar cada nicho, probar cada alternativa, enganchar al jugador y lograr que se gaste hasta el último euro. Es el tiempo de los interminables juegos de cartas coleccionables, de las infinitas expansiones, de la enésimas reediciones y reinvenciones de las mismas ideas, de los clones, reclones y retroclones. El mercado se agita desesperado y levanta una polvareda que hace difícil vislumbrar aunque sea un poco de talento…
… y, a lo lejos, entre la niebla de la guerra, camuflado como una inocente oferta de un centro de e-learning, se dibuja la silueta de: ¡Un curso de Rol Master por tan solo 59 euros!
Lo confieso: he dudado antes de escribir este post. Hacerlo es una forma de dar eco a semejante tropelía, lo que no me hace demasiada gracia. Pero ha primado la finalidad de este blog de comentar las noticias de interés o curiosas en el mundo del rol, y sin duda esta lo es. Probablemente no es de interés, aunque curiosa lo es un rato. Y, por qué negarlo, también debo desvelar cierta admiración por la vergüenza torera con la que algunos siguen aspirando a vivir del cuento (expresión que parece hecha para este caso) vendiendo aire.
Siento cierta desidia a hacer crítica de los aspectos técnicos del curso, porque en el fondo la noticia tiene para mi mas interés como chascarrillo que por su interés rolero. Baste decir que, a la vista del “temario” la mitad del tiempo es una introducción al juego de D&D, así que parece enfocado a jugadores neófitos. Luego sólo nos queda un módulo para que aspirantes a másters totalmente novatos aprendan a dirigir partidas, sin apenas horas de vuelo, y de acuerdo a un esquema básico de puntos que parece sacado de cualquier libro de los muchos existentes sobre el tema de rolemastering. Nada nuevo bajo el sol a cambio de 59 eurazos, pero, no os lo perdáis, la oferta se presenta como un descuento del 85% sobre el valor original del curso de….¡¡¡400 euros!!!
Sinceramente, si hay alguien en el mundo dispuesto a pagar 400 euros por esta formación, y estos tipos son capaces de encontrarlo, o ellos son muy listos, o todos los demás somos muy tontos. Eso, claro está, salvo que la formación te la de en persona el mismísimo Gary Gygax redivivo, cosa que dudo.

(y por 30 euros mas te enseñan a hablar élfico y a esconderte en las sombras)

Como lo cortés no quita lo valiente, tampoco quiero negar la mano izquierda y la socarronería de los organizadores, que probablemente sean gente sería y, ¿por qué no? roleros de pro, sedientos de ingresos como tantos españoles y envenenados por la ingeniudad de la que nos imbuye la necesidad de creer en un proyecto. Me refiero a la defensa que ellos mismos hacen en Facebook ante el goteo de críticas que les va cayendo, explicando que esta es la oportunidad de ser un friki con título, y no como tantos advenedizos que se tildan de serlo porque han visto un par de capítulos de Big Bang Theory. El argumento es ocurrente, aunque mas propio de una sociedad que nade en la abundancia que de una que rebusca en los contenedores de basura. Pero ahí queda, que lo inteligente es responder a la crítica mordaz con templanza y sentido del humor y no con exabruptos.
Como conclusión: es obvio que no recomiendo el curso. La dirección de partidas, a mi modo de ver, es como la sabiduría de los druidas: se transfiere verbalmente, con paciencia, viendo mucho y escuchando mas. A jugar se aprende jugando, no todo el mundo vale para ser un buen máster, y hay que practicar mucho y leer mas antes de ponerte delante de siete u ocho mentes hambrientas de diversión y lograr que se lo pasen bien. A quien quiera seguir este camino le recomiendo que se pase por su club de rol mas cercano (que los hay a cientos) y se haga padawan de un  buen maestro, que seguro estará encantado de ayudarle a descubrir la fuerza en su interior… y sin cobrarle.

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