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Espadas, hachas, escudos y ¡cotas de malla! El latex es bien conocido de todos los jugadores de rol en vivo. Reproducciones diseñadas con un núcleo de fibra de vidrio y recubiertas de latex para evitar daños. La cota de malla está constituida por eslabones de alumnio y pesa sólo 10 kilos

Cota de Mallas Hacha, espada, escudo

Todo ello está disponible en ThinkGeek y lo mejor de todo que a día de hoy el cambio euro dólar nos es muy favorable, con lo cual todas las cosas valen un 35-40% más barato ¡un auténtico chollo!

Las empresas dicen que sus marcas (Nokia, Coca Cola, etc.) son valores intangibles, es decir que no pesan, no se pueden medir exactamente pero tienen valor. ¿Qué pasaría si Coca Cola fuera el mismo líquido pero se llamase Manzani Minerali? Pues…usemos la imaginación.
La atención del jugador es exactamente lo mismo, un intangible. Algo que existe, está ahí, pero es imposible de medirse, olerse o verse. Un master veterano lo puede detectar (por medio del olfato) pero a veces y dependiendo de la de copas que se haya bebido (¿no jugais con una botella de pacharán, vino o whisky en la mesa?, ¡probadlo!) ese olfato puede estar impedido.

Además lo jugadores (sobre todo los veteranos) tienen ADAA, una rara habilidad que los califica como supervivientes de mil campañas y también que los cualifica para una súbita muerte llena de protestas. ¿Qué es ADAA? Atención De Acceso Aleatorio. Un jugador es dífícil que durante 6 horas te dé un 100% de atención. Siempre hay jugadores que sueltan un chiste gracioso, alguien que trae la merienda, otro que habla de lo dura que ha sido la semana (eso siempre tiene éxito como tópico de conversación) o la chica del grupo se pone a ajustarse la mini bajo la atenta mirada de sus colegas. Y mientras tu, el master, hablando a un party que no te hace ni caso. En esos momentos es para preguntase si han lanzado contramedidas electrónicas de tal manera que ni te oyen ni te ven. PERO, no desesperar, gracias al ADAA ponen su atención de forma Aleatoria, cada cierto rato y captn pequeña secuencias de información. Eso cada jugador, claro. Y luego suman las piezas que han recopilado. La suma suele ser graciosa y no tiene nada que ver con la realidad, es como jugar al Teléfono Roto pero en partida. Pero bueno, así es el rol: todo aventura y emoción. Es parecido a secuencia ADN, lo tienes ahí delante, todo pero necesitas del trabajo en grupo para descifrarlo.
¿Métodos de llamar la atención? INFALIBLE: tirar dados detrás de la pantalla del master. Eso siempre inquieta, termina conversaciones y genera atención en forma de ¿qué pasa?, ¿qué sucede?, ¿tenemos que tirar iniciativas?

Otro es pintarrajear mucho la pizarra (de pizarras se podría escribir otro artículo, es todo un mundo), por ejemplo:

La Pizarra


Lo de la pizarra tiene su truqui. Te pegas un rato pintando cuando la gente no te hace caso y oye ¿a quién no le ha molado ser el que manejaba el rotulador en clase?, luego llama la atención y finalmente a los jugadores siempre les hace gracia, sean cuales sean tus habilidades de diseño.

En fin, tirar los dados, pintar en la pizarra y si todo falla sentarse y beber algo tranquilamente.

Pues hay una cosa que siempre me ha gustao mucho y son las frases épicas. Citas y refranes los hay por todos los lados, pero esas grandes frases que forjan películas y leyendas. En realidad la mayoría son épicas, pero no todas.

Por adelantar algunas

Conan

ORACIÓN
Crom, jamás te he rezado, no sirvo para ello. Nadie, ni siquiera tu recordará si fuimos hombres malos o buenos, por qué luchamos o por qué morimos. Lo único que importa es que hoy dos se enfrentan a muchos. Crom el valor te agrada, concédeme pues una petición, concédeme la venganza. Y si no me escuchas….¡vete al infierno!

Cuando Conan habla de su pasado:

For us, there is no spring. Just the wind that smells fresh before the storm -

Escapando: Si me encuentran, moriré sobre una montaña de enemigos�?

Señor de los Anillos

Las dos siguientes les tengo especial cariño, por razones personales:

- Necesito volver a ver las montañas, Gandalf, montañas; y luego encontrar algún lugar donde pueda descansar, en paz y tranquilo… (Bilbo)

- En verdad me siento adelgazado, estirado, ¿entiendes lo que quiero decir?, como un pedacito de manteca extendido sobre demasiado pan. Eso no puede ser. Necesito un cambio, o algo. (Bilbo)

- Preferiría vivir una vida contigo que enfrentarme a todas las edades de este mundo sola (Galadriel a Aragorn)

- Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida?. Entonces no te apresures a dispensar la muerte. Pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos (Gandalf)

- ¿Qué ha sido del jinete y su caballo? ¿qué del cuerno y su reclamo? Han pasado como lluvia en las montañas, como viento en la pradera. Los días se apagan en el oeste, tras las colinas, sumidos en la sombra. ¿Cómo hemos llegado a esto? (Theoden)

- Respirar, eso es lo importante… Uno,dos… respirar (Gimli mientras corre)

Y finalmente un diálogo para el recuerdo ¿Dónde van los PJs que mueren?, ¿qué decirle al compañero que murió peleando y yace sobre tus brazos?

Pippin: Nunca pensé en este final…

Gandalf: ¿Final? No. El viaje no concluye aquí.
La muerte es sólo otro sendero, que recorreremos todos.
El velo gris de este mundo se levanta, y todo se convierte en plateado cristal. Es entonces, cuando se ve…

Pippin: ¿Qué, Gandalf?, ¿qué se ve?.

Gandalf: La blanca orilla. Y más allá; la immensa campiña verde, tendida ante un fugaz amanecer.

Pippin: Bueno, eso no está mal.

Gandalf: No. No, desde luego.

Vocabulario rolero

Como ando con poca imaginación para relatos he decidido poner un pequeño compendio de frases, palabras y cosas que me parece definen la jerga del rolero. Muchos de vosotros os sentiréis identificados con algunos de estos términos. Si me dejo en el tintero algunos ¡decidmelo! La verdad que siempre salen expresiones frases y “últimas frases” a lo largo de las partidas. A ver si me consigo acordar de algunas…

  • Pexis y pezetas!: Grito de guerra de muchos roleros cuando se lanzan a por algo casi siempre imposible o absurdo.
  • Dejad que pase el ladrón: Frase típica del guerrero cuando se huele un lio gordo y le quiere pasar el marrón a otro.
  • Le pego: La continuación de la diplomacia.Es el final de la conversación. O dicho de otra manera, es la hora de las tortas.
  • Aquí huele a sepia: Frase típica de los jugadores de Cthulu que luego han exportado a todos los juegos de rol. Se suele decir cuando parece que hay un monstruo grande o un gran mal cerca. Lo de sepia viene por el aspecto del propio Cthulu.
  • ¿Es que queréis vivir para siempre? Original de la frase de Conan…cuando alguien menta la dichosa frase es que la cosa está llegando a un limite (horizonte cero para los más freakis) y no está nada claro el número de bajas propias que habrá, aunque seguro que habrá.

Vocabulario general rolero

  1. Pifia: Metida de pata con los dados. Miras la mesa, agitas los dados, sonries y concentras la energía. ¡Zas! una mierda de tirada que no sólo no sale bien sino que ademas te crea problemas. A la mierda con la suerte. Te vuelves a sentar en la silla…
  2. Crítico: Lo contrario a la pifia. Éxito monumental siempre celebrado. Los jugadores se suelen quejar de que no les sale con el bicho adecuado…el lado oscuro del crítico es cuando haces un golpe con crítico a un monstruo débil y le haces 8 veces más dañó del que aguanta. Siempre te quedas con la sensación de: “este crítico a un dragón y me lo cargo!”
  3. Ajeno: Para los puristas del castellano que no les gusta usar lo de “Outsider”. A algunos les suena raro es de “¡Estoy hablando con un ajeno!”
  4. THACO: Acrónimo caído en desuso “To Hit Armor Class 0″, con las nuevas reglas D20 ya no sé usa. Pero para los viejos roleros nunca muere. Un día volverá ¡Seguro!
  5. CA La famosa Clase de Armadura “The bigger the better”

Verano!

De momento vacaciones…es decir nada de escribir ni de jugar a rol. Además desde que se nos petó la anterior web estamos un poco desmoralizados, parece que no, pero cuesta organizar una web de una forma un poco coherente. En fin, prometido, volveremos a la carga, pero probablemente para mediados de Septiembre.

Muchas cosas han pasado en Dun Aëngus, ya se sabe cuál es el destino final de la fortaleza y también que sucede con legión, algunas cosas son previsibles, pero otras ¡sorprendentes!

En fin, un saludo a todos los lectores

098-M El reclutador

Este relato está fuera de la trama principal. Tiene lugar en algún sitio no determinado de la Costa de las Espadas y nos muestra que muchos de los ejércitos que luchaban contra Sucro no eran ejércitos regulares sino más bien voluntarios-mercenarios o seguidores de señores locales que iban a la guerra. En este relato el reclutador parece que todavía no sabe que el Pequeño Príncipe, el hijo de Iriadiel y de Isabel de Llamablanca ha muerto a manos de un voraz Espíritú del Hambre

Aquí!, ¡aquí! ¡Escuchadme!

El hombre, de edad madura y complexión fuerte, subido en un mugriento tonel, gritaba a la multitud que poblaba el mercado de una tranquila aldea
cerca de la Costa de las Espadas. El día era nublado y desapacible.

- ¡Hombres y muchachos de esta aldea!, ¿hay alguno que no haya oído sobre
Sucro y su negro avance por las tierras centrales?, ¿no notáis como se
encarecen los precios de bienes hasta ahora comunes?. Pues permitidme
deciros que esto no es lo peor ¡ni mucho menos!- El hombre pausó, para ver
el efecto de sus palabras y también para recuperar una jadeante
respiración.
- Hay cosas mucho peores que un mercado desabastecido, ¡e incluso que
pagar altos precios! Las tierras centrales se están poblando de Oscuridad.
Se dice que Auryl y Shar con sus negros designios apoyarán al ahora tirano
del Castillo del Asta del Dragón, y entonces ¿qué será de nosotros?
Escuchadme todos, ¡si Sucro avanza nadie se salvará de su pesada mano! Yo
os ofrezco poder evitar esto.: Alistaros al ejército de la Luz ¡Bajo el
estandarte del joven príncipe y de la señora de Llamablanca!
- ¡Sucro avanza hacia el sur viejo loco!, nosotros estamos a salvo cerca
de la Costa. Los señores de Aguas Profundas nos protegen. Además ¡mejor
harían los de Llamablanca arreglando la situación en Cormyr! ? Un paisano
vestido como trabajador de algún gremio relacionado con la artesanía,
levantó la voz sobre la multitud.

El choque fue brutal, por un lado moles de carne pálida y rastros de
armaduras y armas, y por otro, terribles soldados enfundados en lo que
hace no mucho fueron brillantes corazas. El embestir dejó tras de si
gritos y golpes, y un constante martillear de armas contra metal. El
príncipe Mehet a la vanguardia de la primera compañía se desgañitaba por
subir la moral de sus hombres y fue el primero en poner el pie en la parte
baja de las escaleras, en la planta inferior. Se sentía en plena subida de
excitación, la sangre le bombeaba rápidamente por las sienes y el
acolchado del yelmo absorbía el sudor que, a raudales, le caía por la
cabeza. Su mente tenía cabida sólo para dos pensamientos, evitar ser
herido y avanzar lo más posible para reunirse con la unidad aislada. El
tiempo era un factor crítico y lo sabía. Su voz se elevó de nuevo sobre el
fragor de la batalla:

- ¡Avanzad valientes, avanzad! ¡Seguid mi espada!

- No señor artesano ¡nadie está a salvo!, primero fue el Castillo del Asta
del Dragón, luego Banestum, e incluso pequeños pueblos como Rûhgun. Rocamar
ha tenido que refugiarse en los vados para reagruparse. ¡Nadie está a
salvo! La tez del orador se fue poniendo granate al empeñar todo su
aliento en esta declamación y nuevamente tuvo que parar jadeando.
- Los únicos que previenen el advenimiento del Señor de la Muerte son los
Soldados de la Luz. ¡No lo dudéis! Hombres y mujeres valientes. Vestidos
en acero y fe y que empuñan armas como la determinación y la valentía.
Nadie podrá avergonzarse de luchar en un ejército así. ¡Nadie que luche en
el podrá condenarse jamás!. Los dioses favorecen a aquellos mortales que
les ayudan. Y yo os digo que el que luche bajo esta bandera estará
favorecido. ¡En esta vida y la otra!

La multitud murmuró y algunos arrugaron la frente en señal de
concentración, mientras trataban de alcanzar a oír mejor las palabras de
aquel viejo. Los reclutadores del señor de la zona actuaban de forma
diferente, mucho más suaves, prometiendo una buena paga y pocos riesgos.
Este hombre era decididamente un loco.

- ¡Alistaos bajo el estandarte de la Tríada! Los dioses del Bien se han
vuelto a juntar y su señal va con ellos. Cabalgan a las espaldas de un
extraordinario guerrero que la empuña decidido. Y con él legiones de
hombres y amigos ¡si amigos!, ¡hacia la victoria o la muerte van!.. Pero
bien sabemos todos, que el Estandarte nunca fue abatido, por tanto os digo
que sólo la victoria nos espera - y pausando sonrió ladinamente.
- Decidnos viejo ¿quién es ese que empuña el estandarte?, ¿un señor?, ¿un
general? ¡Qué nombre tiene!
- ¡Necio! Nadie diría su nombre a cualquiera y meno habiendo tontos como
tú. ¿Para qué lo diría? ¿Para que lo asesinen? No es la fama lo que le
mueve. Ni a el ni a otros que como el lo llevaron antes. ¡le mueve el
ayudarnos! El detener el mal. Le llama el llamaros. ¡Alistaos en el
Ejército de la Luz! Tendréis paga, comida y equipo. Todo lo necesario para
el cuerpo y el espíritu estará esperando vuestra llegada. Y a la vuelta a
vuestros hogares tendréis algo que contar que no sólo el número de hijos.

?

- GROAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRrr .- La defensa era enconada y los muertos
vivientes no cedían un paso. Con andares vacilantes y torpes, entraban sin
parar en la habitación, dificultando el movimiento Y para el colmo esto
¡Dos gigantescos demonios acompañados de encapuchados con evidentes dotes
mágicas les acababan de confrontar al salir a la habitación principal!
- GROAAAAAAAAAAR RUARGGG - Algunos de sus hombres temblaban de miedo ante
el poder de las criaturas. Muchos estaban débiles y bastante heridos de
encuentros anteriores y un choque con estos seres les valdría la muerte
cierta. ¿qué hacer?

Mehet encaró a uno de los grandes demonios-bestia. Cubierto de sangre y
negros icores su sucio turbante destacaba entre los capacetes metálicos,
su mente bullía- Si no se paraba la entrada de estos restos de compañeros,
se verían atascados y esta habitación se transformaría en una auténtica
picadora de carne, su compañía enfrentaba golpes, garras y fintas de acero
frío, pero no estaban preparados para la magia ¡maldita perra vida!. Si
sólo hubiera sido más rico estaría ahora en un diván rodeado de esclavas y
preocupado por las galas que vestiría para la siguiente fiesta. Pero no
había marcha atrás.- Súbitamente le pareció ver algo al final de la
habitación, en la puerta de entrada al hall principal, dónde se suponía
que el grupo de aventureros llamado Legión intentaba un asalto sobre la
puerta principal. ¡Luz!, ¿o tal vez era sólo una extraña sensación de paz
y seguridad?. Ni tiempo de responderse a la pregunta tuvo, uno de los
encapuchados se volvió hacia la puerta con rapidez y conjuró una
sobrecojedora energía que disipó esa sensación (¿luz?). La capucha del
misterioso conjurador cayó, dejando al descubierto una tez morena,
cubierta por un pelo largo moreno, ajustado por una diadema de adamantita.
Una belleza dolorosa, incomparable le cegó. El brazo del príncipe Mehet
detuvo su ataque. Sus miradas se encontraron ¡Noctiluca! La sacerdotisa de
la Noche. Engendrada de la oscuridad más negra?

??

- ¡No lo miréis de otra manera! Si ahora calláis cuando otros gritan,
cuando vosotros gritéis tal vez no haya nadie para defenderos. Los pueblos
Centrales os necesitan. ¡Alistaos amigos! Sed la luz que rompe las
tinieblas. Sed aquellos que escriben la historia. ¡no viváis unas vidas
que se han pagado con el precio de otras!. ¡Levantaos, UNIROS! Seguir al
pequeño príncipe de Llamablanca, seguid al estandarte del bien. ¡Haced lo
que os dice el corazón y alistaros por el Bien!
- ¡Loco! Vete de nuestro pueblo, ya tuvimos bastante en la �?‰poca
Turbulenta. No te lleves a nuestros jóvenes ¿acaso vas a luchar tu? Pues
ellos tampoco quieren. Tenemos paz y tenemos ?
- ¡Tenéis vida! Lo opuesto a lo que proclama el Señor de la Muerte, su
imperio será tenebroso ¡tenéis que creerme!. Si lo dejáis estar, las
consecuencias serán terribles. No podéis dejar que eso caiga sobre
vuestras conciencias ? una súbita tos dejó al reclutador casi doblado
sobre el tonel y contempló jadeante como la multitud se disolvía;
lentamente bajó del tonel y buscó una fuente donde poder saciar el ardor
de su garganta.
- Nosotros nos alistaremos amigo. ? la voz surgió de la multitud.- espero
que no te importe que seamos todos familia. Cinco hermanos para ser
exactos. ? y la voz le sonrió.
- Loados sean los dioses.

?

No lo vió venir, uno de los grandes seres, aprovechando su distracción, le
golpeó brutalmente lanzándolo contra el suelo. Tampoco oyó la voz de un
cabo que gritó al ver su caída.

- ¡Sargento mayor el príncipe ha caído!

El sargento era un tipo endurecido, aunque era la primera vez que tomaba
el mando de una unidad de forma tan directa. Y lo que veía no le gustaba.
La resistencia era enconada, la habitación estaba llena de carroña andante
¡antiguos compañeros en su mayoría!, el príncipe había caído y no paraban
de entrar más y más muertos vivientes por la entrada del hall ¿qué habría
sido de la unidad del teniente Singol?, apenas se oía nada con el jaleo
atronador de la lucha y los gritos de ánimo ¿qué pasaría en la otra
habitación? La decisión equivocada podría llevar a la compañía a verse
copada y a una muerte segura.

- ¡Sargento! Está usted al mando ¿qué ordena?
Un rápido parpadeo, un segundo para el recuerdo de algo?y el sargento
gritó con una voz atronadora que se alzó sobre el ruido de la lucha.
- ¡soldados cerrar filas sobre el cuerpo del príncipe! ¡Markus, Elikate,
Ority, sacad el cuerpo del príncipe aún a costa de vuestra perras vidas!
El resto conmigo, ¡avanzad, avanzad, AVANZAD! ¡De aquí no nos sacan ni los
Dioses, os lo juro!

Y deseó no equivocarse.

097-M Retazos de futuro

Este relato se envío (en contra de la habitual) antes de la partida. En el se pueden adivinar trozos de acontecimientos que pasarán. En realidad cuando lo escribí, como Master, no sabía si tendrían lugar o no. De hecho fue sorprendente ver con que precisión iban sucediendose las escenas. Creo que todos nos quedamos un poco impresionados a ver como el mundo que habíamos creado arrastraba a los jugadores y a sus libres voluntades hacia una espiral de la que era difícil que escapasen. El único evento que cambió fué la salida de Steiner de Dun Aengus…

- ¡Señor!, su estandarte. Permítame portarlo a la batalla. Actuaré como
portaestandarte para vos.

El veterano soldado, con su armadura cubierta de escarcha, lanzó una
honesta mirada. Durante un momento el silencio cayó entre los dos hombres.
Se rompió con el crujir de cinchas y cuero y el tintinear del metal de la
armadura del paladín. El caballo piafó y su aliento lanzó una espesa nube
de vapor al aire. Recogiendo el estandarte el teniente volvió a hablar:

- No me separaré de vos y vuestro estandarte ondeará alto y orgulloso.
Tenéis mi palabra. Ahora decid las palabras, los hombres os esperan.
- ¿qué palabras son esas? ?sorprendido el paladín miró al hombre
- Ya las sabéis puesto que son vuestras; pronto señor, los hombres os
esperan.

El joven guerrero se enderezó sobre su montura y miró al campo de batalla.
La situación no había mejorado en absoluto y, como se temía, había llegado
el momento de la decisión. Recordó las palabras que había oído de la boca
del general Steiner hacía no mucho: ?Quiero soldados vivos. Quiero
batallas ganadas. Quiero a esos demonios en su maldita dimensión y a la
gente sonriente y feliz…Y lo peor de todo es que si sois buenos, los
soldados os seguirán y las noches son muy largas cuando uno piensa en la
de hombres que han muerto siguiendo nuestras órdenes.? Ya entonces le
hicieron reflexionar, y hoy más que nunca pesaban sobre sus hombros. La
situación de todas formas no daba lugar para mucha pausa. Era el momento
de actuar.

- ¡Soldados! ?de la boca del paladín salieron orgullosas y claras las
palabras que sellaban su destino y el de su unidad ? nada hay en esta vida
por lo que me tengáis que seguir. Ni por juramento, ni por sangre. Ni por
mi, ni siquiera por que es nuestro trabajo. Sólo os pido que me sigáis hoy
¡todos cómo un solo hombre!
- Hacedlo por ellos. Hacerlo por todos los que han trazado una línea y
han dicho ¡no nos moveremos! Unámonos a ellos. ¡En esta vida o en la otra!
A LA CARRRRRRRRRRRRRRGAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Los gritos y golpes retumbaban por todo el recinto, a su lado pasaban
soldados con cara de cansados y otros yacían diseminados por el suelo,
cubiertos de vendas y sangre.

- Echad pie a tierra. Y jurad conmigo ? El general Steiner esperó a que el
gran guerrero de melena plateada pusiera una rodilla en tierra- Yo Duncan
Silverhead, juro por mi honor y por Tyr, proteger y guardar este
estandarte, con mi vida si fuera necesario…
La voz profunda del paladín repetía monótonamente, por el cansancio y las
heridas, las palabras. Bajo el resplandor mágico de las luces creadas por
los clérigos del bien, su pelo argentéreo refulgía con un extraño brillo.
- Juro usarlo para el bien y nunca mancillar su honor. Juro apoyar la
causa de los desfavorecidos y luchar el mal allá donde se encuentre. Juro
por mi vida, mi honor y mi alma eterna.
- …y mi alma eterna ? ominosas resonaron estas últimas palabras entre
los fríos muros de Dun A�«ngus.
- Tomad pues el Estandarte de la Tríada del Bien y llevadlo con la misma
dignidad que vuestros antecesores ? entregando el estandarte el general se
fundió en un fuerte y sonoro abrazo con el gran guerrero.

El viento aullaba por la llanura recorriendo las laderas de la colina,
Valdenoche se sumía en una blanca polvareda que cubría piadosamente
cuerpos de amigos y enemigos. Allá abajo múltiples unidades del mal
maniobraban caóticamente sembrando el desconcierto entre las filas
ordenadas de los guerreros. Poco quedaba por hacer y se veía claramente.

- … lo siento señor no nos iremos.
- Sargento, no me haga esto ahora ? la voz de Steiner no sonaba dura y
fría como cabía de esperar, sino al contrario calida y cercana.
- Lo siento señor, no siempre somos dueños de nuestros destinos,
pregúntele a los dioses del por qué de todo esto.
- Los dioses nos dieron por muertos hace mucho sargento. Y nosotros
también nos dimos por muertos mientras luchábamos espalda contra espalda.
- Si señor, pero hoy es diferente. Su misión es más importante que nuestra
vida. El mantenernos firmes les dará una oportunidad. Distraerá fuerzas y
les demostrará que no hay nada fácil…
- Nunca hay nada fácil ? interrumpió una voz que, por vez primera durante
el asedio, sonaba cansada.- os dejaré a Plexor y…
- Permitidme señor ?interrumpió a su vez el veterano sargento- pero
necesitará a todos los recursos disponibles y más que nunca a nuestro mago
de batalla. Mirad la ladera, no os lo podéis permitir. No tiréis la
oportunidad por nosotros. Ya lo hablamos y así quedó decidido.
- Es increíble.
- Si señor. Los hombres y yo tenemos una última petición ? la voz del
dragón púrpura sonaba algo agitada y presurosa- además habéis de daros
prisa, hay hueco ahora.
- ¿Cuál es vuestra petición?
- Dadnos la orden de quedarnos señor. No queremos que se diga que
desobedecimos nunca, ni que fuimos rebeldes.
- Lo sóis.
- Con sus respetos, pero no señor.

El viento había depositado finos copos de nieve sobre la pesada armadura
del general. Impasibles los cinco hombres en armaduras púrpuras y con el
distintivo del dragón de Cormyr, permanecían ante la destrozada puerta que
daba acceso al torreón principal de Dun A�«ngus, la Fortaleza Negra. Las
sucesivas ráfagas agitaban las capas.
Nada traslucían aquellos rostros. Sólo, el rostro de Steiner, y la del
sargento Arcadio se agitaban al hablar, exhalando profundas nubes de
vapor. Detrás de Steiner un mago de batalla cormyriano ? Plexor-
permanecía levitando en el aire, observando la situación con rostro grave.

- Bien ?El general Steiner alzó la voz recuperando el trono adecuado y
luchó por vencer la fuerza del viento- ¡Soldados! En el día de hoy,
invierno en la tierra e invierno en mi alma, os ordeno defender los muros
y torreones de Dun A�«ngus. La fortaleza NO debe caer. Aguantaréis la
posición contra cualquier enemigo y sólo la rendiréis ante fuerzas amigas.
Y esto se hará así ? la voz vaciló un segundo- hasta el último hombre.
¡Dun A�«ngus no se rendirá!
- ¡Dun A�«ngus no se rendirá!, ¡Dun A�«ngus no se rendirá!, ¡Dun A�«ngus no
se rendirá! ? la voz de la escasa tropa sonaba sorprendentemente patética
pese a la fuerza de sus gargantas y la decisión que en ella se entreveía.

La escena se aleja, Steiner abraza a cada uno de los soldados y
volviéndose a Plexor le hace una seña y le comenta algo que apenas nadie
oye. El viento va dominando la altura y grandes monstruos combaten en las
laderas de la colina. El rugido de la batalla alcanza su climax. Las
últimas cargas de caballería retumban en Valdenoche, ya convertido en un
sangriento cenagal.
Con un gesto de sorpresa el mago de batalla entrega algo, de color
carmesí, al general, que a su vez lo pasa al sargento Arcadio. El rostro
de ambos es de circunstancias. Entre los remolinos de nieve apenas se
alcanza a oir la voz de Plexor- General ahora es nuestro turno, dejarlo
pasar significa la muerte de muchos, vamos por favor.
Sin más vacilaciones Steiner monta sobre el último caballo de guerra y
mirando hacía atrás lanza un último vistazo. Luego ya no volverá la mirada
atrás.

Mientras carga colina abajo mantiene en su cerebro la vista del pendón de
guerra imperial Cormyriano. Un viejo pendón, atado improvisadamente a una
lanza, desgarrado en alguna otra antigua batalla.

- ¡García, venga aquí hombre! ? pese al esfuerzo por imprimir energía a su
voz esta sonó débil y algo cascada ? alcanzadme mi…
- ¡Señor! Nos querréis que os alcance vuestra espada…no tenéis fuerza
para enfrentaros al príncipe Negro.
- No García, pasadme una bota de vino. Que no se diga que morí con miedo.
- Moriréis como todos barón y casi todos temen la muerte ? la voz del
príncipe Trommel resonó dura y lejana.
- Lo sé, pero si ha de ser ante vos, antes brindaré por ello. A punto
estuve de morir en peores circunstancias…como aquel catarro en las
Tierras Pétreas ¿lo recordáis García?
- Ehmm señor, tal vez no sea el momento de ello. Pero si que lo recuerdo.
Vino orco, caliente, especiado y aguardiente enano en una proporción de
tres a uno. Dos semanas; pensé que os iba a matar la cura más que la
enfermedad.
- Aquello si que era una mala forma de morir.
- Las hay peores creedme
- No lo dudo señor Tenebroso, ¿u Oscuro? Me tendréis que disculpar mi
falta de protocolo para seres como vos. No tengo costumbre.
- Tal vez hoy aprendáis a conocerme mejor y a obedecerme.

Acabando un largo trago de vino y cerrando cuidadosamente la bota de cuero
el barón de Mencia endureció la voz ? Ahora si sargento García, dadme mi
espada. Y ayudadme a que me incorpore.

- De nada servirá vuestra ayuda.

(las fotos son de http://jdillon.net/ un artista cojonudo)

- ¡Capitán¡ Organice usted las tropas en 4 compañías. La primera que
mantenga el piso superior, la segunda que bloquee el acceso al piso
inferior, las tercera dará apoyo a la primera y la cuarta a la segunda ?
el rostro de Steiner aparece fantasmagórico bajo las luces mágicas que
iluminan la habitación.
- ¡Si mi general!
- A los capitanes de las compañías que están en primera línea se les
concede la banda de acero y oro, por su heroicidad en la defensa del
castillo. A los soldados de las compañías, se les concede la colectiva.
Quiero que se les comunique, cuanto antes.
- ¡Mi general! Los clérigos nos informan que los cielos están
prácticamente libres. Los celestiales son reclamados de vuelta a su plano
de origen.
- Eso es una de cal y otra de arena. ¿no podemos mantener alguno con
nosotros para contrarrestar su capacidad mágica? ¡Compruébelo sargento!
- Veamos ayúdame con esto ? Steiner se gira hacia el ayudante que tiene a
su lado, ignorando la respuesta del sargento- escribe la siguiente orden y
envíala, por medio de los clérigos, a sus destinatarios ? durante un
momento mira al techo, de piedra gris y sus ojos pierden la concentración,
tal vez un recuerdo le vino a la memoria, tal vez de cosas que pasaron y
que vuelven a suceder.- ejem! ? y aclarándose la garganta comienza el
dictado de la orden, con voz dura-
- ? Del general Steiner, a todos los defensores del Dun A�«ngus. Las
fuerzas enemigas atacan incesantemente nuestros muros e intentan lograr
brecha lo antes posible con independencia de las gran cantidad de bajas
que sufren. Esta prisa nos asegura que los refuerzos están próximos. Hemos
de mantener la moral alta y tener confianza en nuestros dioses y aliados.
La señora de Llamablanca está próxima con sus refuerzos y nos asistirá
pronto. Las órdenes son resistir hasta el último hombre y no ceder ninguna
posición sea cual sea la presión. Los heridos, en la medida de lo posible
serán evacuados a los pisos centrales del torreón para ser asistidos. Dun
A�«ngus no se rinde mientras un representante de los Pueblos Libres luche
en el. Repito Dun A�«ngus no se rendirá jamás.?
- ¡A la orden mi general!
- No he terminado, siguiente orden. Transmítala justo después de la anterior.
- ?Del general Steiner al teniente Singol. Por tu valor y decisión en
todas las misiones encomendadas, se te concede la banda de acero y oro,
junto con la banda de acero y oro colectiva para todos los miembros de la
unidad. Manden estado de situación lo antes posible, si están en
condiciones de ello. Divida su unidad en dos. Por un lado habrán de
proteger a los civiles y evacuarlos del torreón lo antes posible. Repito,
lo antes posible. Busquen refugio en las cimas montañosas y esperen ayuda.
Por otro lado y liderarás el grupo restante a retomar la puerta de entrada
el torreón, de forma inmediata. Esto es vital para cortar la infiltración
de tropas enemigas y ha de ser hecho a cualquier coste. Refuerzos del piso
superior serán enviados. La orden es conseguir parar la entrada de
hostiles por la puerta. A cualquier coste. Es una orden teniente?
- De acuerdo mi general, apuntadas ambas órdenes
- Bien llame al capitán Mehet, encabezará la contraofensiva contra el piso
inferior?

La voz del general se diluye entre el griterío que puebla el tercer piso.
Al poco el príncipe Mehet, envuelto en una sucia de cota de mallas y
tocado por un turbante blanco-negruzco y lleno de agujeros, se encara a
sus hombres que, impávidos, forman disciplinadamente delante de el. El
aire es espeso, por el hacinamiento que sufren todos ellos y tiene un olor
acre, a sudor, descomposición…una mirada le basta para llenarse de
desconsuelo; conoce a muchos de ellos, fieles seguidores de su padre y a
otros que son compañeros suyos de academia. Pero lo que más le duele son
los que no ve aquí. La defensa del torreón Noreste fue dura, pero la
retirada, interceptada por el ser demoníaco, lo fue más, los cien metros
más penosos de su vida. Uno a uno los va examinando en silencio, advierte
la múltiples heridas y vendajes, los bollos de las armaduras y las manchas
negruzcas, testigos silenciosos, todo ello, de una dura resistencia,
continuada durante días, contra todo pronóstico. También advierte los
estragos causados por el durísimo invierno. Sus hombres están habituados a
climas más cálidos. ¿cuándo vendrán los refuerzos prometidos? Sin duda la
señora de Llamablanca lo está intentando, pero ¿lo conseguirá?, bastante
expuesta es su situación ya, en mitad de la helada llanura y haciendo
marchas forzadas?.si fuera el se fortificaría en las llanuras de Largopaso
y esperaría circunstancias más propicias.
Al fondo de la habitación un auxiliar de otra unidad tararea una vieja
canción de amor, que habla de otros tiempos, donde todo eran vino y risas.

Mehet contrae su curtido y moreno rostro y ladra con voz profunda:

- ¡Compañeros¡, ¡amigos!. ¡Soldados de Amm! Mientras otras naciones se
refugian en sus ciudades o simplemente hacen frente a luchas intestinas,
la nuestra ha decidido hacer frente a esta amenaza. Esto no es nuevo para
vosotros. Por eso Laurencio y su unidad se sacrificaron. ¡Por Amm, por la
libertad y por rechazar las demoníacas enseñanzas de Sucro! Ahora nos toca
a nosotros.
- Somos la línea del frente y detrás nuestro no hay nada ? Mehet hizo una
pausa y contempló como algunos de sus hombre tragaban saliva.- Delante
están los demonios y los muertos andantes ¡abominaciones!. Pero más allá
hay una unidad de valientes que están soportando lo que les echan. ¿Vamos
a dejar que se lleven toda la gloria? ¿Vamos a dejar que El señor de
Estelión y el Barón de Mencia cosechen todo el Honor? ¡no!, ¡NO!
- ¡NO!, ¡NO!, ¡NO! ?corean las voces de todos los hombres en su compañía
- ¡queremos nuestro precio en muerte y muertos! Pagaremos en sangre y
cobraremos sus vidas. No dejaremos que nadie más lo haga. ¿No?
- ¡NO!, ¡NO!, ¡NO! ¡Muerte!, ¡Muerte!, ¡Muerte!
- Pocas veces decimos lo que sentimos. No es la costumbre en nuestra
tierra. Pero ahora os lo diré ¡os aprecio!. Hemos recorrido un largo
camino hasta aquí. Hemos aguantado como los mejores. Ya no hay más donde
ir. Hemos hecho lo que se nos pedía. Ahora haremos más de lo que nos
piden: bajaremos al piso de abajo, echaremos a esa porquería a la calle y
sacaremos el escudo de Amm de vuelta al patio de la fortaleza ¡Muerte y
Gloria! ¿no estáis de acuerdo? ¡¿qué opina la infantería pesada de Amm?! ?
su voz se alzaba de forma incontenible como las olas en una tormenta.
- ¡SI!, ¡SI¡, ¡Muerte y Gloria!, ¡Muerte y Gloria! ¡Muerte y Gloria!- sus
gritos hacían apenas audible las últimas frases del príncipe.
- Sargento! A mi orden cargaremos por las escaleras, la línea trasera
evacuará los heridos, la delantera empujará hasta la puerta. ¡No habrá
retirada!, ¡No habrá pausa!, ¡El día de hoy lo escribirán mañana en libros
con tinta y pluma, nosotros lo escribiremos con sangre y espadas, ahora!
- ¡A la orden mi capitán!
- Adelante pues. ¡Por Steiner¡, ¡por esos bravos de abajo! ¡Y por Amm! A
LA CAAAAAAAARGAAAAAAAAAAAAA??.
- ¡Muerte y Glooooooooooooooooooriaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Por Ammmmmmm!

El príncipe, al frente de su unidad se lanzó, apartando a un grupo de
soldados por las escaleras y enseguida el fragor de la lucha ahogó la
canción del auxiliar que en ningún momento había dejado de cantar. El
canto le traía recuerdos de mejores tiempos, tiempos de vino y amistad.

- Toda la gente que hay aquí el Dun A�«ngus, es gente buena, voluntarios en
su mayoría? la voz ajada desgranaba las palabras con cierto esfuerzo.

- Quieren combatir a los demonios que han sido desatados sobre esta
tierra? - un jadeo interrumpió la frase- Cuando se apuntaron, todavía no
se sabía mucho sobre lo que iba a pasar, pero luego, vinieron las
matanzas, la limpieza racial de extensas zonas a lo largo de las rutas
comerciales, la conversión forzosa a una vida no-muerta y el último y
penúltimo capítulo: Rh�»gun destruido y sus habitantes despedazados bajo
las garras y quijadas de estos monstruos.

- Dentro de nosotros, hijo, hay algo malo, algo oscuro. Nadie escapa a sus
debilidades. Ni los poderosos, ni los pobres, ni los zotes.
- Por eso a veces tenemos altibajos. La vida es dura, tenemos malos
momentos, aparece una debilidad y zas, luego, algunos, nos arrepentimos y
hacemos votos de cambiar. Y muchas veces no cumplimos. Pero esa es la
lucha. ¿Crees que el General Steiner no tiene un punto flaco?, tal vez no
sea su debilidad tan común como puede ser la bebida para ciertas personas
o como las mujeres para los mujeriegos, pero está ahí y es algo ante lo
que probablemente él también caería. Obsérvalo en la muralla, ¡fuerte y
poderoso!, con esa voz rugiente, como si la muerte no fuera con el.
- Del señor Lucio si que te puedo contar más, la bebida fue su perdición,
¿no te has fijado que nunca toma nada? Es difícil de verlo, siempre está
jocoso y de buen humor. Pero, amigo mío, esa es su debilidad y por eso
vino a luchar aquí. Dejó a su mujer e hijos a cargo de sus tierras,
declaró sucesor, donó más de doscientos mil leones de oro a la causa de la
Luz y se vino a redimir sus penas, o a morir por ellas, nunca se sabe. Su
linaje es muy antiguo y se remonta a las épocas en las que los elfos
dominaban estas tierras. Creo que no quiere volver al agujero en el que se
hallaba.
- Don Simón es otro ejemplo, amigo de la infancia del señor Lucio ¿qué
hubiera pasado si no se hubieran conocido?. En la batalla se yergue como
un dios poderoso, mientras su espadón ?Concordia- canta una canción de
muerte. Siempre sale vivo y cansado, pero más cansado parece cuando no
está luchando. Dicen que las amistades son importantes, sin duda el buen
carácter del señor Lucio influyó en Don Simón. Tal vez la furia
sanguinaria sea su debilidad. Vive para combatir y sólo eso lo mantiene
vivo. No sé?
- Hoy, luchando, pensaba en por qué estoy yo aquí y ¿sabes?, no me supe
dar una respuesta; sin embargo si que sé a ciencia cierta que en nuestro
interior hay algo oscuro y repugnante y quiero creer que combatiendo a
estos seres, en este sitio precisamente, purgo mi zona negra fuera de mi.
- Laurencio de Amm es un buen hombre. El pidió que defendiéramos la brecha
en la muralla. Quiere demostrar que los ammitas somos gente de valor, tal
vez no tan disciplinados como a otros generales les gustaría. Pero sabemos
vender caro a cada amigo que da su vida junto a nosotros. ¡Incluso vi al
general Steiner ponerle una mano en el hombro e indicarle que el ataque
más brutal tendría lugar por esa brecha!. Nuestro capitán, sonrío y
respondió que efectivamente, que serían nuestras cargas lo más duro que se
vería en esta batalla. Que si éramos soldados, por qué no íbamos a estar
en el lugar donde más se nos necesitaba. El general pareció dudar.
Entonces el capitán le recordó que la caballería no podría maniobrar sobre
los escombros y que la compañía del Estandarte defendería mejor una gran
extensión de muralla que vendiendo sus vidas a precio barato en la brecha
? para eso estábamos nosotros, que ganamos una moneda de plata al día.
- Sé que Steiner le sonrío, aunque sin poder ocultar su preocupación y le
respondió que tendría muy presente este gesto y que habría de pagárselo en
el futuro. Y el capitán Laurencio le respondió: Con su permiso mi general,
si le puedo pedir algo por adelantado, es que no me halague mucho a estas
horas de la mañana, luego no puedo gritar a mis hombres de la misma
manera. Pero si hay medalla, sea. Y sonrió abiertamente.- Como si el
truhán se sonrojase- y el narrador se rió y apretó los dientes en un
rictus.
- Todos vimos como las horas del amanecer se las pegó en la muralla,
ligeramente rezagado de la primera línea, manejando con pericia a los
clérigos y sanadores. Sólo hubo un momento donde tuvo que saltar al
combate, cuando el sol estaba ya en lo alto, para frenar una brecha en la
defensa.
- En las murallas, paradójicamente la cosa está más caliente. De alguna
manera se están pudiendo teleportar sobre nosotros esos seres, y eso
complica mucho la defensa del alto. Pero sin murallas, estamos los de
abajo perdidos irremisiblemente.
En fin que el capitán Laurencio es un buen hombre, nació al borde de unas
estepas desérticas y está tan habituado a los rigores del tiempo, como a
los de la batalla. Si alguien nos puede sacar de esta sería el. Pero
muchacho, lo mejor es que me sueltes ya, permíteme reposar la cabeza sobre
la piedra, si, así. ¿Qué si me duele?, no te preocupes, yo no noto nada,
es casi como estar bien. Si sólo ese charco de sangre no fuera mío?no
busques a un sanador, no. Ya me gané mi moneda de plata. Ahora déjame
dormir.

El viejo guerrero ammita cerró los ojos y en su rostro el gesto quedó
grabado por la muerte. Sólo el púrpura negruzco que bañaba el suelo
alteraba la tranquila imagen. Eso y los gritos que venían, potentes, del
campo de batalla:
- Humanos, moriréis ante nuestras fauces?y luego iremos a por vuestras
madres y hermanas?esas tardarán más en morir, pero lo desearan mucho más
que vosotros ¡J,AJA,JA!. Rendiros y respetaremos vuestros cuerpos y vidas.
¡Rendiros a la majestad demoníaca de nuestra raza! Devoraremos la luz y
propagaremos las tinieblas sobre esta tierra os guste o no.
Esa y otras cosas horribles gritaban los espantosos seres que acechaban
las murallas. El combate era irregular y desorganizado, pero el poder del
que disponían era grande y la defensa era dura. El joven soldado, que
sujetaba el cadáver, estaba espantado y aturdido, miraba al cuerpo que
tenía a sus pies y a la brecha donde había oscuridad y luz, donde gases
pestilentes y el acero de las armas destacaban contra una muralla oscura
semi-derruida.
Las anillas de su cota de malla se clavaron contra su jubón, cuando una
fuerte mano le cogió por el brazo. Con fuerza le arrastró hacia la
brecha, que en ese momento tenía la línea de defensa combada por el fuerte
ataque de varios grandes demonios apoyados por magia.
- ¡canta conmigo!

Y un viejo canto de batalla amminita se alzó de la bronca voz del capitán
Laurencio de Amm, mientras desvainaba la espada.

Pues siempre he pensado que la informática es un apoyo al rol, para algunas cosas. Y una de ellas son determinadas pruebas de habilidad. Conseguir que el grupo se junte, se chillen, pataleen y al final pierdan (o ganen) siempre da una sensación de alegría y de conjunto.

Una de las aplicaciones de este juego (es chorrón pero tiene su intringulis) sería proponerles un reto al grupo. Seguro que algún pureta dice que no había juegos así en aquella época - pues que se vaya al cuerno.

En fin que puede estar entretenido para retar a los jugadores entre ellos, con un malo, con un trilero en una posada…y desde luego para viciarnos nosotros una larga temporada.

A fecha de hoy no pasé del nivel 36, si alguien lo va haciendo que avise.

Ale a disfrutar:

JUEGO DEL LABERINTO

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